TIPOS DE CENTROS DE ENTRENAMIENTO. LA IMPORTANCIA DE LASUPERVISIÓN DE LOS USUARIOS EN LOS GIMNASIOS

Mar 13, 2026

Que la realización de actividad física regular es fundamental para mejorar la salud y prevenir el deterioro motor durante el proceso de envejecimiento es algo asumido por cada vez un mayor número de personas. Y es que la actividad física tiene implicaciones para la salud, en varios ámbitos (Niemann, 1999; en Chiesa, 2007):

  • Prevención y tratamiento de la diabetes y mejora de la calidad de vida de las personas diabéticas.
  • Mejora de la aptitud física de personas con artritis.
  • Mejora de la calidad de vida de personas asmáticas.
  • Aumento del HDL (colesterol bueno) y reducción de los triglicéridos y el LDL (colesterol malo).
  • Prevención y tratamiento de la hipertensión arterial.
  • Prevención de la obesidad y mantenimiento del peso corporal saludable. La concienciación general acerca de la relación entre actividad física y salud ha facilitado la proliferación de centros de entrenamiento que pueden agruparse en dos categorías principales:
  1. Macrocentros que ofrecen una amplia oferta de actividades y espacios de entrenamiento diferenciados.
  2. Los llamados ‘gimnasios de barrio’, que habitualmente presentan una oferta menor de actividades (algunos se especializan en una única actividad) y disponen de espacios menos diversificados.

En el caso de los macrocentros, estos atraen a muchos usuarios por ubicación, espacios y equipamiento, y por la posibilidad de realizar muchas actividades por una tarifa más o menos económica. Por su parte, los centros de barrio poseen la ventaja de ofrecer una atención más personal y crear un entorno de entrenamiento más familiar y controlado. Al final, se opta por uno u otro tipo de centro por cuestiones de cercanía, precio, ambiente o variedad de actividades a realizar. Pero hay un criterio que muchas veces se pasa por alto, y que debería ser, en realidad, el más importante: la garantía de recibir una orientación, guía y supervisión del entrenamiento lo más precisa posible. ¿Y por qué es esto tan importante? Porque, en muchas ocasiones, este criterio incide en dos factores que condicionan la continuidad de la actividad física: la aparición de lesiones y la consecución de los objetivos individuales.

En relación con el primero de estos factores – la aparición de lesiones -, un estudio llevado a cabo por Coffey, K, Pezzullo L., Nixon RM., Bolling j. Y Vincent HK. en 2025 analizó la incidencia de lesiones asociada a un período de diez años de entrenamiento de fuerza contra resistencias (máquinas de pesas, barras, mancuernas y pesas rusas). Entre las conclusiones del estudio, se recoge que los gimnasios son los lugares con mayor prevalencia de lesiones en ambos sexos. Entre otras causas (caídas, golpearse con elementos del equipamiento, etc.), se apuntaba al uso de cargas inadecuadas o una mala ejecución de los ejercicios.

En el mismo sentido, otro estudio realizado en Chile por Uberoaga-Ramírez, M.; Espinoza-Salinas A.; y Maecha-Matsudo S. en 2021 evidenció, a partir de la visita a 17 centros especializados en el entrenamiento de alta intensidad tipo Crossfit que: 1) dependiendo del centro en cuestión, entre el 30% y el 52% de los practicantes se había lesionado al menos una vez; y 2) el 40,9% de los participantes que se habían lesionado lo atribuían a sobrecarga, y un porcentaje idéntico a una mala técnica.

Por último, en un estudio realizado en 2020 por Texeira R.V., M.P. Dantas, P. Gantois, J. Prestes, R.A. Tirana y B.G.A.T. Cabral, en que se analizaba a 189 sujetos de ambos sexos que acudían a entrenar regularmente a gimnasios, se identificó una incidencia de 6.1 lesiones por cada 1000 horas de entrenamiento, siendo las regiones corporales de mayor incidencia el hombro (35,4%), la región lumbar (20,3%), la rodilla (12,7%) y la muñeca (8,9%). Entre las causas más comunes de estas lesiones se encontraban el esfuerzo repetitivo, el uso de cargas elevadas y (de nuevo) una técnica incorrecta.

Todos estos estudios y otros tantos que puedan consultarse coinciden en atribuir a la técnica incorrecta y al uso de cargas elevadas o realizadas con una frecuencia excesiva un papel muy importante en la aparición de lesiones vinculadas a la práctica de actividad en los gimnasios. La pregunta es pues pertinente: ¿cómo puede reducirse la incidencia de estos factores en la aparición de lesiones? La respuesta pasa por mejorar el control y la supervisión del entrenamiento. Esto es especialmente relevante en usuarios inexpertos o con determinadas patologías. Por eso es importante que el centro al que se acuda cuente con profesionales cualificados que, además de poseer la formación adecuada, sepan explicar correctamente la
técnica de los movimientos, identificar y corregir errores de ejecución, ayudar a determinar las cargas de entrenamiento óptimas y proponer regresiones y progresiones de ejercicios en función del nivel de cada usuario.

Además, la persistencia del entrenamiento se ve también afectada por el logro de los objetivos que motivan acudir a un gimnasio. En este sentido, la elección de la actividad es un factor decisivo. También la orientación en factores como la nutrición o el descanso. Y, nuevamente, en ello juega un papel fundamental la atención de los profesionales del centro.

La elección de actividades debe considerar las motivaciones del usuario (¿se trata de alguien interesado en aumentar su masa muscular, mejorar la fuerza efectiva, reducir su porcentaje de grasa corporal o simplemente mantenerse sano? ¿Prioriza el bienestar físico o que el entrenamiento sea divertido?). También es importante conocer su condición física inicial y la eventual concurrencia de limitaciones por lesión o patologías varias. En este sentido, algunos factores que orientarán la elección de actividades son:

  • Los objetivos prioritarios: perder grasa, aumentar la masa muscular, superar una prueba física en un proceso de oposición a CC.FF.EE., mantenimiento, etc.
  • El modo de realización: entrenamiento individual o participación en clases grupales dirigidas.
  • La frecuencia de entrenamiento.
  • Tiempo disponible para el entrenamiento.
  • Las características individuales: edad, condición física previa, patologías, preferencias personales, etc.

En la sala de musculación, resulta fundamental dar instrucciones a los usuarios sobre la correcta manipulación de los aparatos, la elección de las cargas y la calidad del movimiento, primando esta sobre el peso levantado.
También contar con suficiente equipamiento para que la afluencia a la sala no impida realizar la sesión de entrenamiento por esperas prolongadas para poder utilizar el material disponible.

En las clases dirigidas (crossfit, entrenamiento funcional, pilates, body balance, etc.) se debe trabajar con grupos reducidos, para poder introducir progresiones o regresiones de los ejercicios según el nivel de cada participante.

Otro aspecto importante a considerar es la modificación de los ejercicios en función de las patologías que pueda sufrir el usuario: hipertensión arterial; lesiones de espalda, hombro o rodilla; discapacidad física o sensorial, etc.

En definitiva, y a modo de resumen, es fundamental que quienes pretenden comenzar un programa de actividad física acudan a centros donde:

  • Se practique un análisis previo de la condición física del usuario.
  • Exista una oferta de actividades acorde con los intereses y objetivos del usuario.
  • La orientación hacia una actividad concreta tenga en cuenta los objetivos y preferencias del usuario, pero también eventuales limitaciones o patologías.
  • Se diseñen adecuadamente las sesiones de entrenamiento y se establezca un equilibrio entre variedad y adaptación, para evitar la monotonía a la vez que se facilita la progresión de los usuarios.
  • Se aplique un correcto seguimiento del entrenamiento, incluyendo la explicación y corrección de los movimientos.
  • Se fomente la práctica en un entorno amigable, que genere un clima de confianza y camaradería con otros usuarios.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

CHIESA, LUIS CARLOS (2007): La musculación racional. Bases para un entrenamiento organizado. ISBN: 978-84-8019-969-8

COFFEY, K., et al. (2025): “A 10-Year Analysis of Resistance Training–Related Injuries.” Journal of Strength and Conditioning Research.

TEXEIRA, R. V. (2020): Incidência e localizações das lesões atribuídas ao treinamento de força. Revista andaluza de Medicina del Deporte.

UBERUAGA-RAMÍREZ, M., ESPINOZA-SALINAS, A., & MAHECHA-MATSUDO, S. (2021).

Prevalencia, características y factores asociados a lesiones del entrenamiento funcional de alta intensidad en Santiago de Chile. Journal of Sport and Health Research.